The Godfather es una obra capital del séptimo arte, no sólo por las virtudes cinematográficas que atesora, sino por lo que supuso en los 70 para la revitalización de un Hoollywood agonizante. Su versión en videojuego, aunque muy lejos de la calidad de la película, afrontó a mi parecer de la mejor manera posible la concepción de su trama. Esto es, dejando como telón de fondo el argumento de la película y creando un personaje independiente que se moviera en paralelo a la inmortal historia creada por Mario Puzo.

El videojuego de The Godfather 2 entronca directamente con la segunda parte de la película, esa que rompió en pedazos el famoso dicho de que segundas partes nunca fueron buenas. Más que nunca a la sombra de la gestión de imperios de algunos juegos de mafiosos y de los juegos sandbox donde GTA es el rey, The Godfather 2 no parece que vaya a hacerle ni siquiera cosquillas al futuro Mafia 2 (este sí, digno émulo digital de la saga cinematográfica), esperemos sin embargo que sí aumente su nivel de calidad con respecto a su anterior entrega. No debería ser difícil en un medio donde, gracias a los avances tecnológicos y a los efectos de la retroalimentación que tan bien suelen aplicar las desarrolladoras, las segundas partes sí que suelen igualar o incluso superar a los juegos originales.